El Antiguo Corsé

La figura ideal a principios del siglo XX era más escultural que sus predecesores victorianos. En lugar de centrarse en la cintura, se prestó más atención a las otras partes del cuerpo: caderas largas y suaves y un pecho hinchado. En 1910, los corsés se cortaron tanto tiempo que alcanzaron bien los muslos. También tendían a tener una forma muy baja alrededor de la línea del busto para que las mujeres necesitaran más apoyo en la parte superior, al menos para preservar la decencia con los vestidos de noche de corte bajo de la época.

No obstante, esta era una prenda de la cual las mujeres eran obligadas a usar, casi al punto en el que no podían salir sin ellas, y entre más apretada la prenda, más atractivas eran. Debido a eso se presentaron muchísimas enfermedades y abortos espontáneos por la fuerza en la que iban apretadas las cuerdas de los corsé, inclusive llegaron a morir mujeres de asfixia por tal exageración en su vestimenta.

Con la evolución de estas formas del cuerpo e inclusive los percances que se presentaron, fueron sacando a la venta corsés especiales para las mamás y su lactancia.


En la figura A los órganos posicionados de manera natural en el cuerpo. En la figura B el estómago y el hígado se ven caídos y los huesos deformados. Fuente: Pinterest

Las mujeres a menudo estaban atadas con tanta fuerza que su respiración estaba restringida, lo que daba lugar a desmayos. La compresión de los órganos abdominales podría causar una mala digestión y, con el tiempo, los músculos de la espalda podrían atrofiarse. De hecho, el cordón apretado a largo plazo llevó a la caja torácica a deformarse.

Esto cambiaría en el futuro con la llegada de la Segunda Guerra Mundial y su cambios en la indumentaria.


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